jueves, 9 de junio de 2016

Sed de triunfo; hambre de espejismos




El bus de la Selección Peruana partirá dentro de unos minutos de Arizona; de donde no se podrá ir es de su desierto. En uno de los estados más calurosos de Norteamérica, el equipo nacional camina en círculos, pareció encontrar un oasis en medio de la arena y sólo entró a la que es movediza. En lo más de 40º de Phoenix, fue asfixiada por el calor de una sombra que ha oscurecido el entorno de la blanquirroja en los últimos años, y quizás, décadas: la falta de concentración y de reacción física y mental cuando más se necesitaba de espíritu de competitividad. Al final,  se dejó empatar en el marcador y ganar psicológicamente por un combinado que teníamos a merced en gran parte del primer tiempo. El no saber liquidar cuando se tenía que, nos puede liquidar a nosotros si el próximo domingo se dan resultados que, lamentablemente, son tan predictorios que nos hacen siempre dudar de que en este deporte, todo es posible.

El partido debió ser una radiografía de la jugada del primer minuto: un Guerrero diagonalizando, jugando a espaldas de los centrales y superándolos, encontrando y/o creándose los espacios para inquietar a Domínguez. El jugador del Flamengo poco pudo hacer en el compromiso fuera de dicha jugada, careció de liderazgo óptimo para sacar adelante al conjunto patrio.

Lo cierto es que a falta de electricidad en esa zona, siempre es bueno contar con un elemento ‘conductor’ para generar química cuando se requiera, y Cueva, tras una gran jugada personal (vamos, seamos sinceros, lo hace cien veces más y no lo podría explicar ni con la Play) que incluyó un taco y ‘caño’, venció a la portería de un Ecuador hasta ese momento, confundido. Luego se le añadiría el adjetivo ‘descompensado’ al cuadro de Quinteros: malas salidas, pocas ideas en ofensiva y juego de bandas ineficiente por lo recurrente de tal recurso, hicieron de los norteños un equipo previsible.
Lo que no era previsible era que Edison Flórez marcara tendencia para los de baja estatura pero gran corazón. Ante un central cabeza y media más alto, se dio el lujo de retener, controlar y disparar para decretar el resultado parcial más peligroso de todos: el 2-0.

La franja roja se imponía a la azul eléctrica. El juego a ras del piso es lo más valioso que nuestro equipo puede tener, pues con él imponemos respeto, tradición e historia que juegan y hablan por sí mismas. Pero al parecer, no es lo único con lo que Perú se debe excusar para cometer errores en balones aéreos. Mientras el esférico se elevaba para encontrar el pecho de Enner Valencia y a la postre, la red de Pedro Gallese, el espíritu de nuestros jugadores decayó considerablemente. Se suponía que debió haber sido un gol que no afectara anímicamente a una Selección que ha pasado una y otra y otra vez por el mismo camino de la desesperación, pero la juventud puede ser tan rebelde como ingenua, y de eso pecó el cuasi juvenil cuadro de Gareca. No mantener un resultado es trágico, pero es siempre la consecuencia de no mantener una idea de juego que Perú ya había encontrado.

Tampoco aprovechamos el inicio del segundo tiempo para revertir la situación. Quienes sí lo hicieron fueron nuestro país vecino. Montero aprovechó la desatención de 3 jugadores que se quedaron mirando la jugada que marcando al hombre. Revoredo nunca presionó por su sector y Tapia dejó la marca de Jefferson, quien tras construir una pared, centró raso en el área para la aparición de Miller Bolaños, quien sólo tuvo que empujar el balón a la red, y nuestra ventaja al precipicio.

Ecuador no fue el mismo de la primera parte. Se acordó de la privilegiada plaza momentánea que ocupa en las Eliminatorias y potenció su sector más peligroso, el recorrido por Antonio Valencia. El hombre del Manchester United se ‘comió’ a un Trauco que necesita de la jerarquía necesaria para cubrir un sector sensible del equipo, y que sólo la experiencia y los partidos le darán. A partir de ahí vivimos agobiados a la espera de un contragolpe salvador. Y vaya que los tuvimos. El corazón en la boca gritaba desconsoladamente cuando Paolo no llegó al cabezazo que empuje el balón a un arco sin portero y cuando la pelota besaba como amante que sabe que no volverá a ver a su amada, el poste derecho de Domínguez tras remate de Ruidíaz que solo necesita minutos continuos en la Selección.
Achillier se abrazaba con su arquero luego de haber sido expulsado. La reacción pacífica posee la misma razón que la que nos mantendrá en vilo hasta el domingo, ya que sabía que Haití podría correr la misma suerte que tuvo ante Brasil, contra la ‘Tricolor’; y que el cuadro de Dunga espera inmutable a un Perú que, desconcentrado es como ciervo, pero metido en el juego, es como pantera.   

Por ahora, en Phoenix (Fénix, en español), no hay cenizas de las cuales resurgir, pero por lo menos, es bueno pensar que sí hubo un fuego que, aún en medio del desierto, fue muy difícil de apagar.



miércoles, 8 de junio de 2016

James, el Iroman colombiano



James es aquel personaje de Marvel, que tiene una vida normal cuando no se pone el traje de super héroe. Su monótona vida es llevada en Madrid, ahí es un hombre de carne y hueso, puede pasar desapercibido, puede sangrar, pero cuando se pone su traje, cuando saca lustre al escudo colombiano, se Transforma, “Yo aquí  juego hasta cojo”. James Rodriguez es el Tony Stark moderno, es un millonario, vive con todas sus comodidades, es un tipo inteligente, pero cuando se pone el traje para salvaguardar la esperanza de todo Colombia, es Ironman,.

El 10 colombiano desde la banda izquierda intercambiando puesto con Cardona generaba siempre ilusión, se sabía que cuando pasaba la pelota por piernas de James algo iba a pasar, y pasó, de sus pies se dio el pase para el primero, de sus pies vino el segundo, de sus pies salió un caño a Almirón delicioso, agrupaba hombres y descargaba con facilidad de crack, la banda izquierda era su posición en fase defensiva, pero en ataque era su punto de partida, Pekerman le da al crack la libertad para la movilización y el 10 responde.

Pero hay algo más en el partido que contar además del superhéroe colombiano, los paraguayos han sido impedidos de construir juego porque se han visto imposibilitados de romper esa marca hombre por hombre que proponía Colombia en mediocampo. 4-1-4-1 lanzaba Pekerman, donde el delantero centro era Bacca y detrás de él estaban, Cardona, James “Tony Stark” Rodriguez, Cuadrado, y Pérez, quedando como único mediocentro Daniel Torres. El doble pivote paraguayo estaba constantemente marcado, por eso Romero se recogía para reorganizar todo, sin embargo no pudo, se frustró y en su frustración fue expulsado.

A pesar de ello, los guaraníes vieron una luz al final del túnel, la falta de timming que tenía Colombia para la marca. 60 balones perdidos y 21 faltas generadas por parte del club cafetero son la muestra que Colombia no necesariamente priorizaba la posesión (Solo 43% de posesión), comenzaba a generar faltas y llegar tarde y por consecuencia la pelota parada, bastión fuerte paraguayo para generar daño. No había duda, el gol aparecería en el primer tiempo de todas maneras, pero Ospina resistió, transmitió seguridad en un equipo que se llenó de inseguridades, en plena desconcentración Ospina aparecía como el más concentrado, conservó el cero.

 En el segundo tiempo Colombia sabiéndose ganador se resguarda, cambia a un 4-4-2 y coloca un doble pivote (Torres junto a Perez, este último sería cambiado por Celis) deja la marca hombre por hombre, saca a James de Banda y lo pone como segundo delantero atrás de Bacca, se omite la toma del hombre para invitar al rival y devorarlo al contraataque. Paraguay se adueña del partido, huele sangre, ingresa Ayala y Benitez, que junto a Romero comienzan a apoderarse del partido ante una Colombia raramente diezmada por el físico, Paraguay logra el descuento, la incertidumbre invade, Pekerman no hace cambio sino hasta el 87 (Después de Celis), los guaraníes bombardean, se arma la verraquera.


Pero si hay un actor secundario en este escenario es Edwin Cardona, el zurdo era el que se llevaba la marca para la libertad de James o para la subida de Diaz. No quedaba en eso,  cuando el 10 no aparecía Cardona asumía el rol de líder, retrocedía para generar juego o llegaba con insaciante convicción al área. Edwin era el que más recorrido tuvo, incluso mejor que Cuadrado. No se gana un campeonato con una persona, con un jugador, pero queda en interrogante saber si con un superhéroe se puede lograr todo eso, queda ver si le basta a James Rodriguez con ponerse el traje Tony Stark y ser el Ironman colombiano.

martes, 7 de junio de 2016

Apretar la manija





Sin duda alguna era este el partido que mayor expectativa generó en la primera fecha de esta Copa América. Por un lado el actual campeón, la selección Chilena, que cuenta con grandes estrellas a nivel mundial y con uno de los mejores funcionamientos del fútbol actual a nivel selecciones; mientras que por el otro, el mejor jugador del mundo y sus fieles acompañantes argentinos; tal vez este sería el partido en el que se decidiría el favoritismo de muchos amantes del fútbol. Sin embargo, los problemas de Leonel, fiscales y físicos, terminaron por sacarlo de este debut de su selección, con lo que los focos se centrarían en Nicolás Gaitán, un joven volante externo al que la mejor ayuda que su DT Gerardo Martino decidió dar fueron las siguientes palabras “No espero que sea Messi, sólo espero que sea el mismo Nico de siempre”.

Desacertado. Iniciando con el juego, el técnico Juan Antonio Pizzi decidió colocar un once que fue fabricado y fortalecido por su antecesor Jorge Sampaoli; priorizando el juego por las bandas con sus laterales Isla y Mena, con el apoyo ofensivo y defensivo de Jean Beausejour y Eduardo Vargas. Completando la defensa con Gonzalo Jara y Gary Medel; además de un triple medio centro compuesto por Díaz, Arangüiz y Arturo Vidal; en la delantera, indudablemente su mejor carta ofensiva, Alexis Sánchez. Perdonen la insistencia, pero considero que este equipo lo formó de Jorge Sampaoli. 

Los argentinos, decidieron mantener el esquema y los jugadores que le vienen dando resultados desde la última fecha doble de eliminatorias. Romero, Mercado, Otamendi, Funes Mori, Rojo y un líder como Mascherano le brindan a esta selección una solidez defensiva que hace mucho se le reclamaba a un equipo con muy buenos elementos defensivos. En la parte de adelante, Fernández y Banega completaban el medio campo, mientras que Gaitán, Higüain y Di María conformaban el tridente ofensivo. El inicio albiceleste fue realmente sorprendente, apretando la salida de Chile y sobre todo al jugador que inicia todas sus jugadas, Marcelo Díaz. Otro aspecto a rescatar, siempre que se realice sin infringir las reglas del juego o con conductas ajenas al fútbol, es la provocación a los jugadores rivales para provocar su desconcentración, tal como sucedió con Gary Medel y Arturo Vidal, el cual recién “ingresó” al partido tras su amonestación pasado los 30 minutos de juego. Sumado a la buena presión, Argentina también mostró un buen manejo de balón, algo que parece convertirse una sana costumbre desde la llegada del “Tata” Martino, y además supo ser eficaz en las oportunidades en que se encontró en igualdad o superioridad numérica respecto a los defensores chilenos, que debido a la explosión de sus laterales, termina por descubrir algunas zonas de la defensa que fueron aprovechadas por el mejor jugador de la noche: Ángel Di Maria. Ambos goles fueron muy parecidos, con fuertes remates que terminaron entrando en el palo más cercano a Claudio Bravo, sin embargo con diferente nivel de dificultad para el portero chileno; ya que en el gol de Di María él decidió prepararse para un remate cruzado con lo que expuso su primer palo, y fue justo en ese espacio desprotegido donde Ángel decidió dirigir su remate; mientras que en el segundo fue un rebote en su compañero Isla lo que terminó por dejarlo sin opciones de respuesta.

Me quedo con la presión inteligente de los argentinos sobre el hombre más importante en el sistema de juego que presentó Chile, ya que no permitió el inicio del control del balón para posteriores ataques que se presentarían con la movilidad de sus delanteros, y la proyección de sus laterales. Párrafo aparte para la incógnita de ¿Cómo cambiará esta Argentina con Messi?, ya que en este partido la función de Nicolás Gaitán fue la de presionar la salida del marcador izquierdo chileno, función que es muy poco probable que le sea asignada al `10´ argentino. Lo más probable es que se cierre un poco Leo, retroceda algunos metros Banega a acompañar a Mascherano, y Augusto Fernández se pase unos metros a la derecha para cubrir la salida del marcador contrario.

- Erickson Montenegro

lunes, 6 de junio de 2016

El local es México


Cuando iniciábamos la Copa América teníamos varias certezas,  era en honor a los 100 años de la competición, comprendía equipos de la CONCACAF-CONMEBOL y que Estados Unidos iba a ser local del torneo. Hasta ahí todas nuestras afirmaciones eran correctas, sin embargo pasó por agua tibia la participación de un equipo que no se sonroja al mirarle las caras a las selecciones sudamericanas, porque estas se jactan que la Copa América es su torneo por excelencia y que la costumbre los ha hecho especialistas en la misma, pero México pidió permiso entre los modestos equipos de centro américa, se ha parado nada más y nada menos al frente del equipo más copero del torneo y le ha ganado, México les ha dicho que este no es su torneo y que no es su casa, se lo ha vociferado a Uruguay y a todos los sudamericanos mientras que su hinchada ha respondido, porque ayer no se ha jugado en el University of Phoenix Stadium, ayer se ha jugado en el Estadio Azteca.

Es comprensible que dentro del desorden puede haber orden colectivo, que saliendo de tu posición puedes generar solidaridad, que las basculaciones no necesariamente pueden ser en bloque. México ayer se ha mostrado enigmático, porque cuando no logras comprender cuál es la formación del equipo durante los 10 primeros minutos es porque están saliendo, entrando, ocupando espacios, movilizándose rápido, verticalizando mucho, y eso para el ojo humano es difícil de seguir. Para analizar el 3-4-3 de la tricolor primero tenemos que comenzar sobre los cimientos que se forma el equipo, y en eso el hombre clave es Rafa Marquez. Guardiola allá por el 2014 declaraba esto sobre el central mexicano “sigue siendo un jugador fantástico a pesar de su edad. Nadie en el mundo, o tal vez habrá alguno más, tiene esa experiencia de hacer mejores a sus compañeros a través de su juego” y es que es eso, Marquez es aquel central que al parecer comprende como nadie en el mundo la salida de balón, un jugador que transmite una elegancia inglesa y una seguridad italiana, que tiene pase corto pero mucho más pase largo, prueba de esto es el pase a Guardado previo al primer gol mexicano, que cuando mete el segundo coge el escudo de México de una forma que intimida a cualquiera. Moreno y Araujo depositan su confianza en el capitán, no se puede imaginar una línea de 3 sin Marquez en el equipo, no es solo el referente, es el que mejor entiende el juego desde abajo y desde ahí origina todo.

Ayer el ´Rafa´ tuvo respuesta ante dos escenarios uruguayos, en un repliegue celeste Marquez salía con balón dominado posicionando al equipo junto a los centrales muy arriba y cuando lo presionaban tocaba y se iba al espacio, mostrándose como opción de pase pero dejando un hueco en su zona, es ahí donde entra a tallar Diego Reyes, el jugador de la Real Sociedad es el que siempre ha tenido el botiquín de seguridad todo el tiempo. Reyes cubría las espaldas de Marquez porque sabía que la salida era prolija solo si pasaba por el capitán mexicano, se ubica atrás del ´Rafa´ o bajaba a ser segundo central, de ambas formas Reyes tácticamente estuvo perfecto.

Pero las bandas han sido el lugar preferido de los Mexicanos, Aquino por derecha y Corona por izquierda han sido oxigeno en esos cambios de orientación, han ampliado a los laterales uruguayos dejando el pasillo interior para Layún y Guardado, donde este último ha sido declarado figura. El jugador del PSV hizo de la presión uruguaya un patio de niños, ha dejado a Arévalo Ríos en miniatura y sin exagerar ha tenido jugadas de Ronaldinho, como ese sombrero que finaliza dominando el balón con la cabeza en el segundo tiempo. Guardado además ha colocado pases entre líneas para ´chicharito´ y Herrera en espacios reducidos, a una velocidad precisa, inalcanzable para los rivales, recepcionable para el compañero. En el segundo tiempo Godín y Cavanni se han hecho cargo del equipo y el orgullo uruguayo, de la mano de ambos llegó el empate y casi el segundo si no fuera por Roldan, pero la entrada de Hirving Lozano por Aquino refrescó todo. Dicen que una gambeta desarma todo sistema defensivo, y el extremo del Pachuca ha gambeteado como si no hubiera mañana ante un Pereira que se ha mostrado incapaz de hacerle frente y detenerle.

No hay jugador más querido que ´chicharito´ Hernandez, dentro de este sistema tan vertiginozo que plantea Osorio el ´chicharito´ es fundamental, Godín no ha podido con él y con su movilidad; ya se percibió algo en la final de Lisboa en el 2014, pero hoy se reafirma lo dicho, Hernandez es el dueño de la velocidad, de los movimientos y de los espacios, es el jugador más difícil de tomar, a Godín se le anticipó un par de veces y por mucho, lo ha cansado, lo ha movido demasiado y por casi nada a estado del gol.


 Si se pensaba que el local era Estados Unidos, estábamos equivocados, el local señores es México y  con la generación de jugadores que tiene, huele sangre, le ha dado hambre, hambre que solo se saciará logrando la 100 de la Copa América.

domingo, 5 de junio de 2016

Perú y su salida de balón


Manuel Pellegrini decía: “El que tiene el balón que vaya lento, los demás rápidos” y un periodista español manifestaba que en Europa se juega más a los espacios, mientras que en Sudamérica se juega más con la pelota. Dentro de estos diferentes términos cabe resaltar que la selección tiene un serio problema en un tema táctico específico que no sabemos si es por técnicos o por falta de jugadores, y es la salida de balón.

 En nuestro primer partido ante Haiti, jamás imaginamos un gol a los 60´ para abrir el marcador  y sufrir a los 94 salvándonos de un cabezazo que acabó con un jugador en lágrimas (lo bello del fútbol) pero lo que se ha desvelado y reafirmado hoy es que no sabemos salir con el balón, en el sistema del 4-1-4-1 Perú en salida ha tenido precariedad, ni Ramos ni Rodriguez han tenido la facultad de fijar ese pase entre líneas, raso, tenso, mucho menos Renato cuando retrocedía pudo hacerlo, por ende los pelotazos hacía Guerrero se hacían constantes, como siempre dejando a la incógnita la elaboración. Pero esto no parte solamente por el que tiene el balón, sino por las personas que están delante de la línea de la pelota, y es que si tenemos a Guerrero fijando a los centrales la responsabilidad recae en Vilchez, Cueva, Flores y Hoberg. Todo es un efecto dominó, Renato recibe, tiene el balón, los centrales se muestran a los costados, posesión horizontal, los de arriba no se mueven, se frustra la jugada, se ralentiza todo, roba el rival y produce una contra; en una mala salida de Ramos hemos podido ver cómo nos han robado ese balón y si no fue gol es porque quien tenemos al frente es Haiti. En resumen, Necesitamos centrales con salida de balón y mejorar los movimientos al espacio.
¿Por qué se dejó de presionar? Analicemos los primeros 10, 15 minutos, presión arriba equipo corto, centrales en la medular, presión de 3x1, recuperación instantánea, asociación, paredes y opciones de gol, sí, esto pasó en los primeros minutos, pero a medida que pasó el tiempo el libreto se cayó, Haití se soltó y se perdieron los papeles. Los comentaristas nos decían que esto no se podía mantener durante los 90 minutos porque se cansarían, nada más alejado de la realidad, dentro de un juego posicional no hay otra cosa que canse menos que la manera que jugó Perú, se corre menos, se tiene más el balón y se recupera rápido sin dejar de tener ocasiones, entonces cabe preguntarse ¿De qué forma nos cansamos más? ¿De la forma en que jugamos 10 o 15 minutos del primer tiempo o de la forma que jugamos todo el partido?
En el primer tiempo Perú en su formación asimétrica figuraba con Trauco más lanzado y un Revoredo más precavido todo surgió por izquierda, Flores, Cueva, Trauco se encargaban de generar ocasiones, mientras el lado de Hoberg, Vilchez y Revoredo carecía de juego. Todo se solucionó en el segundo tiempo, Revoredo subió más y por consecuencia jalaba marca, esto hacia que Hoberg con menos marca se mostrara más libre y desde ahí generara posibilidades, prueba de ello es el gol, cambio de orientación para Flores, este recepciona, mete el centro y gol de guerrero.
Uno de los estigmas de la selección es nuestra querida pelota parada. Es increíble que este problema nos persiga a lo largo de los últimos años y la capacidad de concentración se pierda en tan solo unos minutos, y este deporte, cuya crueldad es manifiesta, tiene la tendencia de no mostrar misericordia, ayer nos salvó, se apiadó de nosotros, pero contra Brasil y Ecuador, será toda nuestra responsabilidad, quedamos advertidos.

Manuel Pellegrini decía: “El que tiene el balón que vaya lento, los demás rápidos” y un periodista español manifestaba que en Europa se juega más a los espacios, mientras que en Sudamérica se juega más con la pelota. Dentro de estos diferentes términos cabe resaltar que la selección tiene un serio problema en un tema táctico específico que no sabemos si es por técnicos o por falta de jugadores, y es la salida de balón.

 En nuestro primer partido ante Haiti, jamás imaginamos un gol a los 60´ para abrir el marcador  y sufrir a los 94 salvándonos de un cabezazo que acabó con un jugador en lágrimas (lo bello del fútbol) pero lo que se ha desvelado y reafirmado hoy es que no sabemos salir con el balón, en el sistema del 4-1-4-1 Perú en salida ha tenido precariedad, ni Ramos ni Rodriguez han tenido la facultad de fijar ese pase entre líneas, raso, tenso, mucho menos Renato cuando retrocedía pudo hacerlo, por ende los pelotazos hacía Guerrero se hacían constantes, como siempre dejando a la incógnita la elaboración. Pero esto no parte solamente por el que tiene el balón, sino por las personas que están delante de la línea de la pelota, y es que si tenemos a Guerrero fijando a los centrales la responsabilidad recae en Vilchez, Cueva, Flores y Hoberg. Todo es un efecto dominó, Renato recibe, tiene el balón, los centrales se muestran a los costados, posesión horizontal, los de arriba no se mueven, se frustra la jugada, se ralentiza todo, roba el rival y produce una contra; en una mala salida de Ramos hemos podido ver cómo nos han robado ese balón y si no fue gol es porque quien tenemos al frente es Haiti. En resumen, Necesitamos centrales con salida de balón y mejorar los movimientos al espacio.

¿Por qué se dejó de presionar? Analicemos los primeros 10, 15 minutos, presión arriba equipo corto, centrales en la medular, presión de 3x1, recuperación instantánea, asociación, paredes y opciones de gol, sí, esto pasó en los primeros minutos, pero a medida que pasó el tiempo el libreto se cayó, Haití se soltó y se perdieron los papeles. Los comentaristas nos decían que esto no se podía mantener durante los 90 minutos porque se cansarían, nada más alejado de la realidad, dentro de un juego posicional no hay otra cosa que canse menos que la manera que jugó Perú, se corre menos, se tiene más el balón y se recupera rápido sin dejar de tener ocasiones, entonces cabe preguntarse ¿De qué forma nos cansamos más? ¿De la forma en que jugamos 10 o 15 minutos del primer tiempo o de la forma que jugamos todo el partido?

En el primer tiempo Perú en su formación asimétrica figuraba con Trauco más lanzado y un Revoredo más precavido todo surgió por izquierda, Flores, Cueva, Trauco se encargaban de generar ocasiones, mientras el lado de Hoberg, Vilchez y Revoredo carecía de juego. Todo se solucionó en el segundo tiempo, Revoredo subió más y por consecuencia jalaba marca, esto hacia que Hoberg con menos marca se mostrara más libre y desde ahí generara posibilidades, prueba de ello es el gol, cambio de orientación para Flores, este recepciona, mete el centro y gol de guerrero.

Uno de los estigmas de la selección es nuestra querida pelota parada. Es increíble que este problema nos persiga a lo largo de los últimos años y la capacidad de concentración se pierda en tan solo unos minutos, y este deporte, cuya crueldad es manifiesta, tiene la tendencia de no mostrar misericordia, ayer nos salvó, se apiadó de nosotros, pero contra Brasil y Ecuador, será toda nuestra responsabilidad, quedamos advertidos.


domingo, 29 de mayo de 2016

El enigma del Real Madrid y la Champions




La Champions es esa Diosa todo poderosa del fútbol que se sitúa a la altura de la Copa del mundo, teniendo a este último en un descanso prolongado cuyo sueño se interrumpe cada 4 años, mientras que la Champions no descansa nunca, año tras año sigue viendo desde el olimpo como se matan en busca de ella, quizás por eso es algo especial, incomprendida y parcializada a veces. Es severa a la mínima insolencia y cruel como ninguna otra, pero con el Real Madrid, hay una relación que todavía nosotros los plebeyos no comprendemos.

El camino a la final estaba hecha por contrastes, el Real Madrid había llegado tras derrotar a un Wolfsburgo y un Manchester City de precaria actuación mientras que el Atlético llegaba de derrotar al Bayern de super ´pep´ Guardiola y al último campeón de la Champions, el barca de Messi.  El camino del Atlético había sido más duro, había derramado más sangre y perdido más hombres, mientras que el Real llegaba con algunas vendas y heridas al campo. Ahí se encontraron los dos, dispuestos a la pelea.

El partido estaba pactado para que el guión lo tomarán los colchoneros, y así fue, ellos decidieron llevarlos a su mundo, divididas con rose, patadas fuertes, intimidación constante, presión asfixiante, todo marchaba de acuerdo al plan, pero el rival no cedía, La mirada del equipo blanco ante cada golpe era de fuego, retadora, desafiante y no taciturna como creía el Atlético. Algo pasaba “Por qué estos ante cada golpe se resisten y se hacen más fuertes” se explicaba el equipo del ´cholo´, y dentro de su grandeza, el Madrid evocó al caudillo de Lisboa, al héroe de hace dos años para abrir el marcador, Sergio Ramos fue el que más grande se hizo, desenvainó la espalda que colgaba en su espalda y anotó el primero.

El Madrid en su 4-3-3 habitual no tenía problemas, Ramos no visualizaba presión alguna en la salida de balón y Casemiro no era acosado, el Atlético residía su presión en los interiores, Modric y Kroos esperaban en la medular cerca de la BBC mientras generaban espacios para las salidas, para el pase corto con Sergio ramos, para pase largo con pepe. Los de Simeone iban a todo contra el alemán y el croata, si estaban en su campo no les iba a permitir dos o más toques, pero  la iluminación de sus interiores solo es comparada con la fábrica de Disney, un cuento de hadas. Modric daba clases de técnica en los cambios de orientación, empeine, tres dedos o con el borde interior del pie; en movimiento corporal, en control orientado, era una maravilla. Mientras que Kroos daba clases de cómo salir ante una presión inhóspita, donde cualquier ser humano hubiera perdido, Kroos encontraba el espacio, si estaban en una cabina telefónica y lo marcaban, Kroos salía a balón dominado.

Ante la falta de presión al primer pase, los interiores eran capaces de abrirse para alargar al rival, y así fue. En varios pasajes del partido vimos a un equipo del Atlético largo, pero esto no suponía ningún problema, hasta la aparición de Gareth Bale, el galés hace alarde de su velocidad para que con sus cambios de ritmo supere a su rival y se dirija al espacio. Se da la atribución de caminar sobre el campo pero ese privilegio lo tiene él y alguno más, su marcador tiene que estar a una distancia considerable por si este propone la carrera y tenga algo de ventaja, Gareth bale suponía miedo siempre, de él se logró falta, de él surgieron corners.

Después del primer gol  Real Madrid concedió terreno, le dio el balón a un equipo que no se caracteriza principalmente por la posesión, el 2x1 de Koke - Filipe contra Carvajal era lo más llamativo, hacían daño pero sin causar disturbios a Keylor Navas, los colocaba arriba sin llegar al área, hasta le entrada de Yannick Ferreira Carrasco. El Belga fue un tormento para el recién ingresado Danilo, lo desbordó cuanto quiso, solo le bastaba tener espacios y encontrarse con metros por recorrer, marcó el empate, rozaba la inmortalidad, besó a la novia, miró a la cara sin vergüenza a Bale y tenía 10 minutos por recorrer, diez minutos para soñar.

La grada enfurecida, los jugadores al tope, el cholo diciendo “Es ahora, es ahora”, los colchoneros fieles, fieles al milagro se aferraban a un gol más para lograr la inmortalidad, pero este nunca llegó y el terror del tiempo extra era una realidad. Mientras todos caían, algunos pedían cambios, y se cogían las piernas, Isco sonreía, levantaba la cabeza miraba a su derecha e izquierda y sonreía. El malagueño estaba de excursión en un hospital donde se juntó con los que estaban menos enfermos, Lucas Vasquez y Danilo fueron sus cómplices y se adueñaron del tiempo extra, ocasionaron desmanes, esto se refleja en las estadísticas, 11 disparos del Real contra 3 del Atlético en prórroga. Pero no bastó, no hubo goles y todo recayó en los penales.

CASEMIRO, EL HOMBRE REENCARNADO

Las finales tienes estas cosas, tienes la posibilidad de ser otra persona y añorar el antepasado. Carlos Henrique Casemiro, no era casemiro ayer, era Vieira, era Gatusso, era makellele, era otro hombre menos él mismo. Mientras todos caían uno por uno, Casemiro seguía de pie, desde su posición, desde su sector, de pie, fue el culpable de que Carrasco no reciba su estatua, fue el culpable de que Koke y Gabi no conecten, fue el culpable de hacer a torres un niño, fue el culpable de todo, por eso el destacado de la noche. El brasileño no solo ha desactivado conexiones, ha tenido lectura, se incrustaba entre los centrales, apoyaba por las bandas, y sobre todo a hecho de su pierna una lanza constante de intercepción, con solo estirarla sacaba el balón, desde su posición cerraba líneas de pases y las segundas jugadas fueron de él, su actuación ha sido apoteósica. La Champions te regala estas cosas, te da noches tristes pero a la vez mágicas, pero sobre todo te sube de rango, Casemiro ha pasado a grado de crack en esta temporada.

Quedará en el enigma qué cosa tienen de relación la Champions con el Real Madrid, qué cosa le da el Madrid que no le da ningún otro club. Por ahora se han reencontrado y da la sensación que la orejona, se siente más bella cuando está en vitrinas madridistas.