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viernes, 19 de febrero de 2016

El trauma de la Libertadores


(Fuente: Americatv.com.pe)

Si usted caballero piensa que Peñarol pisó el gramado del estadio nacional para defenderse, para tirarse atrás y resguardarse siempre en área propia, pues déjeme decirle que lo que ha escuchado ha sido un engaño. El equipo uruguayo ha tenido el desparpajo de tirar nombres en la cancha y generar miedo en el rival y aunque el Sporting lo ha tenido dominado, sometido y contra las cuerdas, justo en el momento de KO, los carboneros han pegado primero.

Sporting Cristal vuelve a colocarse en la competencia de fútbol más importante de Sudamérica, La Copa Libertadores. Después de ese trauma que sufrió en el 2014 con Atletico Paranaense donde los penales siguen siendo una especie de estrés post traumático y la falsa ilusión que se llevaron en Avellaneda tras ganarle a Racing en el cilindro el 2015, el 2016 abría paso a un capitulo nuevo con algunos protagonistas que vivieron los episodios ya mencionados, pero con una evolución que siempre, para el hincha celeste, los llena de emoción.

Las primera impresión es que Da silva (Entrenador de Peñarol) no venía a improvisar al Nacional, no desconocía al equipo peruano y mucho menos no sabía quiénes eran los actores principales y los actores de reparto en este equipo. Me queda claro que nada es casualidad en este deporte, y a pesar que en los primeros 15 minutos Cristal ha tenido 5 ocasiones claras de Gol y que gracias al nerviosismo, falta de tranquilidad y frustración de Santiago Silva y la falta de técnica de Rodriguez para pegarle a un balón en movimiento, rápido y en rosca hacía dentro, Peñarol en la táctica ha hecho su trabajo. En este sentido, debemos mencionar a un jugador importante y claro ejemplo del por qué hemos observado poca participación de Céspedes y mucha activación del dúo Revoredo – Costa. Y es la participación de Nahitan Nández, que en el dibujo del 4-4-2 que Peñarol tenía, este ocupaba el lado derecho como mediocampista cayendo a banda, sin embargo, el trabajo de Nández ha sido brutal para opacar el lado de Céspedes, porque no solo ha sido dañino con la conducción del balón, sino que ha tenido en preocupación a Jair de no dar pase libre por esa zona, es decir, si a Céspedes no se le ha visto con tanta proyección es debido al trabajo de Nández, quien en momentos del partido ha tenido esa facilidad camaleónica de subir y ubicarse a alturas inesperadas, como la de los delanteros por ejemplo, generando eclipse en esa banda, obligando a jugar a cristal por el lado opuesto, obvio, el lado más débil.

Pero la sorpresa de la noche es el terror del equipo local. Con respeto hacia el rival y aunque ese respeto se perdió los primeros minutos del primer tiempo, luego ha tomado todas las precauciones para que Peñarol no le tire el escudo en el estadio y esa historia aurinegra que se respiraba en el estadio, no solo por parte de Soso y sus jugadores, el respeto se sentía incluso en las tribunas, era Peñarol. Pero los nombres del rival y el inicio de la libertadores han sido la mezcla perfecta para que Mariano tenga precaución sobre dos hombres en particular, Murillo y Forlán. Al equipo en varios pasajes del partido no le ha importado ir cayendo por 1-0 siempre y cuando los dos delanteros de Peñarol estén bien resguardados no solo por los tres centrales fijos que puso en el inicio Soso, apelando a un 3-1-3-3, sino retrasando a Ballón a la altura de los centrales, siempre en resguardo de esos dos hombres y dejando a 4 jugadores celestes en campo propio, y el mediocampo despoblado, sin llegada y acumulación de hombres en campo rival, ha preferido la cautela antes que el atrevimiento, la Libertadores lo ha asustado.

Peñarol les ha tirado la camiseta, el escudo y los nombres de sus jugadores, pero en lo colectivo y personal los cerveceros han estado más que pobres. Les ha costado salir, a diferencia de partidos en el campeonato nacional donde no se presiona y se acostumbra a que los 10 jugadores del rival defiendan en campo propio y le permita a cristal manejar una salida más limpia y sin baches, Peñarol nos ha vuelto a una realidad y a un fútbol que se trabaja a nivel mundial, la intensidad para la presión y el estorbo de la salida, y eso obligaba a Penny lanzar pelotazos al área contraria, porque sus centrales, sus tres centrales, no tienen salida limpia de balón, no están acostumbrados para ser centrales con pelota, quizás Cazulo es el más rescatable de la hoguera, pero la falta de participación de Ballón también ha sido determinante. El "Talibán" (como lo llamó el bambino Pons en la transmisión de Fox) como mediocentro marcador ha sido bueno, a leído bien algunas jugadas, ha cortado, anticipado y ha hecho bien las coberturas, sin embargo, le falta esa llegada que se necesita para ocupar el mediocentro, tiene conducción con el Ballón pero en estos momentos donde para cristal todo se hace en cámara lenta, el mediocentro, el primer pase que sale de los centrales, tiene que ser la bomba, y que en Ballón no es común , recibiendo, conduciendo el balón exageradamente y abriendo siempre a bandas sea Calcaterra o Céspedes, no ha intentado nada mas, ha cumplido y ha entregado pases correctos siempre en diagonal hacia arriba y en horizontal hacia los costados pero nunca verticalizando las jugadas, un pase directo hacia la ubicación de Lobatón flotando entre líneas, nada, Ballón a sido un volante tapón listo para las coberturas pero no ha tenido llegada, mucho menos regate ni pase diferenciado y en estos momentos cristal necesita un mediocentro con llegada y con verticalidad ante tanto juego somnífero.

¿Hay forma de encontrar contraste en un solo jugador? Claro que sí, el gran ejemplo en este partido es Lobatón. La calidad de Lobatón para con su pie y la habilidad para lanzar…perdón, dar pase a larga distancia, es simplemente brutal, pero hoy ha abusado de los cambios de orientación, no solo dando tiempo de reordenarse al equipo uruguayo con sus pases largos, sino lo mal que lo han aprovechado en la recepción de ese pase, sin dinamismo y euforia cuando se recibe el pase de "loba", pero a la vez intrascendente, Lobatón a guiado a cristal de a pocos a sostenerse de los pases largos omitiendo los pases cortos y al espacio, además, nos ha causado cierta preocupación  lo mal que se ha movido entre líneas y casi auto marcándose. Sus movimiento sin balón han sido vacios y sin intención, y un claro ejemplo de juego sin balón ha sido los movimientos de Forlán, quizás no se ha visto mucho en la TV, pero en el campo lo que ha hecho el uruguayo ha sido de primer mundo, no ha destacado tanto en la cancha pero los movimientos sin balón han sido la ostia. El juego del uruguayo es para verlo mil veces y aprender a como se juega sin balón, está claro que el que hace mejor esto en el mundo es el alemán Thomas Muller quien se hace llamar "El hombre que va a los espacios", pero lo de Forlán hoy desde lo táctico dibujando diagionales hacia atrás, hacia los costados, en vertical hacia adelante para buscar la pelota al espacio o para sacar a un jugador celeste de su posición (constantemente Ballón) y abrir el pasillo permitiendo el avance de Nandez o Aguiar, ha sido determinante. Justamente así ha venido el gol de Peñarol, Murillo se impone ante Revoredo, Aguiar lee bien la siguiente jugada, anticipa a un Ballón dormido y un Cazulo a contrapié, quedando a libre albedrío para la definición que concluye en gol. Lo de Forlán ha sido fantástico.

Dentro de esa ilusión generada por el hincha y a la vez incertidumbre (porque esa es la sensación que se respiró al salir del estadio), se generan luces, luces que pueden encender un partido caído a sombras, quizás llamadas Ramúa, que con su vértigo y electricidad es compatible al juego que quiere Mariano y encajable con sus compañeros, llámese Avila o llámese Costas. Luz llamada Santiago Silva, que si termina de cuajar y entender el idioma del equipo, puede definir una fase de grupos o una eliminatoria de Libertadores con un remate, rebote o disparo. Luces como las de Lobatón o Sheput dibujando una obra de arte en un tiro libre, luces como Revoredo, Cazulo o Rodriguez imponiendose en el aéreo y dejando el alma en un cabezaso. Luces, cristal necesita esas luces porque ha vuelto el torneo que para la celeste encierra los tres géneros literarios; hay drama, hay comedia, ¿habrá tragedia?, aún no lo sabemos, pero de lo que estamos seguros es que Sporting Cristal tiene la consigna de escribir su mejor Best-Seller... La Copa Libertadores.