Explicamos el funcionamiento, la formación y la influencia de sus dos estrellas, teoria 1 y teoria 2 de este Leicester campeón. Estrenamos Pizarra. Déjanos tus sugerencias.
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domingo, 15 de mayo de 2016
viernes, 13 de mayo de 2016
El amor y el fútbol
Como encontrar similitud en el mayor de los deportes y el
más puro de los sentimientos. Ambos tan complicados como inentendibles pero
puros, sobre todo eso, puros como cualquier otro. El amor se disfraza de muchas
facetas, como todos sabemos, el amor de familia, el amor de amigos, el amor
hacía los animales, el amor por la naturaleza, etc. La versatilidad de este
sentimiento es interminable e infinito pero hoy nos ponemos guantes y con
pinzas tocamos al más delicado de ellos, el amor en una relación.
Quizás en algún momento de tu vida te habrás preguntado si
tienes algún tipo de persona ideal, alto, ojos azules, cuerpo esculpido,
sonrisa de odontólogo, etc. Pero resulta que el amor se burla de todo lo
previamente establecido, quizás ese paradigma de chico o chica ideal se ha
visto roto por la pareja que tienes hoy, es exactamente lo que pasa en el
fútbol, a veces creemos que un jugador debe ser estereotipado, pasar el 1.70,
ser físicamente portentoso, y ganar masa muscular, pero el fútbol también se burla de ello. En el amor y el
fútbol no hay estereotipos, ambos son los sentimientos más democráticos que
puede haber, no te puede gustar alguien por su físico pero la manera en que
trata de llegar a ti, en los esfuerzos que pone, en la cantidad de cosas que
realiza, inimaginables para el receptor
como para el emisor, te enamora. A veces personas aledañas al fútbol como
preparadores físicos, Dt´s o dirigentes son el mayor de los obstáculos pero a
la larga el fútbol te llega a dar la razón, puedes ser bajito, malo
físicamente, y falto de masa muscular, pero este deporte igual te acepta, es
que es como ya lo dijimos, ambos carecen de discriminación y viven en
democracia.
Tu relación quizás puedas clasificarla y encasillarse en
muchos estilos de fútbol, quieres tener el manejo de la relación, quieres
constantemente pasar tiempo con tu pareja, una y otra y otra vez porque crees
que así es la manera de cultivar el amor, pues así es el juego de posición de
Guardiola. Pero quizás quieras o simplemente por distancia y tiempo mantener
una relación de poca presencia, donde las veces que te vez con tu pareja son
cortas pero de las pocas que la vez, tratas de aprovecharlas al máximo, eso sin
contar que constantemente y gracias al modernismo de hoy, siempre estás tras de
ella, entonces se podría decir que eres Simeone. Pero el amor y el fútbol
también tienen esa facilidad de escribir cuentos de hadas, donde el débil derrota
al fuerte y donde el poco agraciado logra conquistar a la bonita, del segundo
caso hemos visto muchos, y del primero también, el más reciente es el Leicester
aunque seguro no será el último, mientras que en el otro caso estamos seguro
que habrán muchos más.
“La raíz de todas las pasiones es el amor. De él nace la
tristeza, el gozo, la alegría y la desesperación” escribía el poeta español
Lope De Vega. Es que ¿Acaso no encontramos pasión en el fútbol? cuando
alientas, cuando saltas, cuando disfrutas de un gol, cuando hacen un caño,
cuando campeona tu equipo, cuando se gana la copa del mundo. ¿Acaso no hay
tristeza cuando sabes que un amor no es correspondido?, ¿Acaso no hay lágrimas
cuando tu equipo cae derrotado al último minuto? ¿Acaso no hay desesperación
porque el árbitro pite el final de un partido que vas ganando?, ¿Acaso no hay
desesperación cuando las circunstancias, la distancia o el mundo te separan de
tu felicidad? Es posible que el fútbol y el amor nos estén jugando una broma de
muy mal gusto y nos toman el pelo haciéndonos pensar que no se parecen.
Un partido de 90 minutos tiene un final al igual que muchas
relaciones, algunos juegan su tiempo extra con la finalidad de salvar el
partido, y otros apelan a una revancha, a una nueva oportunidad. Pero el
partido de 90 minutos y la relación se desprenden del amor y el fútbol. Se sabe
que el fútbol es para siempre y por siempre, pero si tenemos fe, si como
humanidad mantenemos esa esperanza y nos abocamos a creer… el amor también
puede ser por siempre y para siempre.
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