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miércoles, 8 de junio de 2016

James, el Iroman colombiano



James es aquel personaje de Marvel, que tiene una vida normal cuando no se pone el traje de super héroe. Su monótona vida es llevada en Madrid, ahí es un hombre de carne y hueso, puede pasar desapercibido, puede sangrar, pero cuando se pone su traje, cuando saca lustre al escudo colombiano, se Transforma, “Yo aquí  juego hasta cojo”. James Rodriguez es el Tony Stark moderno, es un millonario, vive con todas sus comodidades, es un tipo inteligente, pero cuando se pone el traje para salvaguardar la esperanza de todo Colombia, es Ironman,.

El 10 colombiano desde la banda izquierda intercambiando puesto con Cardona generaba siempre ilusión, se sabía que cuando pasaba la pelota por piernas de James algo iba a pasar, y pasó, de sus pies se dio el pase para el primero, de sus pies vino el segundo, de sus pies salió un caño a Almirón delicioso, agrupaba hombres y descargaba con facilidad de crack, la banda izquierda era su posición en fase defensiva, pero en ataque era su punto de partida, Pekerman le da al crack la libertad para la movilización y el 10 responde.

Pero hay algo más en el partido que contar además del superhéroe colombiano, los paraguayos han sido impedidos de construir juego porque se han visto imposibilitados de romper esa marca hombre por hombre que proponía Colombia en mediocampo. 4-1-4-1 lanzaba Pekerman, donde el delantero centro era Bacca y detrás de él estaban, Cardona, James “Tony Stark” Rodriguez, Cuadrado, y Pérez, quedando como único mediocentro Daniel Torres. El doble pivote paraguayo estaba constantemente marcado, por eso Romero se recogía para reorganizar todo, sin embargo no pudo, se frustró y en su frustración fue expulsado.

A pesar de ello, los guaraníes vieron una luz al final del túnel, la falta de timming que tenía Colombia para la marca. 60 balones perdidos y 21 faltas generadas por parte del club cafetero son la muestra que Colombia no necesariamente priorizaba la posesión (Solo 43% de posesión), comenzaba a generar faltas y llegar tarde y por consecuencia la pelota parada, bastión fuerte paraguayo para generar daño. No había duda, el gol aparecería en el primer tiempo de todas maneras, pero Ospina resistió, transmitió seguridad en un equipo que se llenó de inseguridades, en plena desconcentración Ospina aparecía como el más concentrado, conservó el cero.

 En el segundo tiempo Colombia sabiéndose ganador se resguarda, cambia a un 4-4-2 y coloca un doble pivote (Torres junto a Perez, este último sería cambiado por Celis) deja la marca hombre por hombre, saca a James de Banda y lo pone como segundo delantero atrás de Bacca, se omite la toma del hombre para invitar al rival y devorarlo al contraataque. Paraguay se adueña del partido, huele sangre, ingresa Ayala y Benitez, que junto a Romero comienzan a apoderarse del partido ante una Colombia raramente diezmada por el físico, Paraguay logra el descuento, la incertidumbre invade, Pekerman no hace cambio sino hasta el 87 (Después de Celis), los guaraníes bombardean, se arma la verraquera.


Pero si hay un actor secundario en este escenario es Edwin Cardona, el zurdo era el que se llevaba la marca para la libertad de James o para la subida de Diaz. No quedaba en eso,  cuando el 10 no aparecía Cardona asumía el rol de líder, retrocedía para generar juego o llegaba con insaciante convicción al área. Edwin era el que más recorrido tuvo, incluso mejor que Cuadrado. No se gana un campeonato con una persona, con un jugador, pero queda en interrogante saber si con un superhéroe se puede lograr todo eso, queda ver si le basta a James Rodriguez con ponerse el traje Tony Stark y ser el Ironman colombiano.