En la actualidad del futbol hay un puesto que va
desapareciendo de a pocos, el enganche, el 10, ese jugador que distribuye balón
en el mediocampo y que lleva la manija del barco, cuando hay marea él sabe
sostenerlo, sabe hacer los movimientos correctos para tranquilizar las olas,
ese jugador que como en los “supercampeones” tiene un compás en la cabeza,
maneja la velocidad y precisión para ponerle la pelota a los interiores, a los
extremos o al punta.
Si hablamos de enganches en nuestro precario futbol peruano
ese es Carlos Lobatón, el hombre más sensible con el balón, y no es una exageración,
llevó al Sporting a campeonar el año pasado y hoy lleva a instancias expectantes
a la celeste en libertadores y en el torneo del Inca. Ante Cienciano la raza
extrañó a ese capitán, a ese hombre que le pone la pelota a blanco y hace
correr con propiedad a Ávila, (porque una cosa es hacerlo correr por las puras
y otra hacerlo correr con propiedad) la visita no pudo sostener el buen
rendimiento, no se encontró, llegaba a ¾ de cancha y se nublaba; una jodida,
negra y tormentosa nube pasaba por sus cabezas, ni manicero, ni Calcaterra ni
mucho menos Cazulo daba el regalo de pascua a los delanteros, el pase gol.
Pasaron los minutos y Tajima sentenció el primero y a pesar
de que cristal tuvo algunas ocaciones no pudo controlar la marea de un
cienciano que corre, y vaya que corre, reemplaza la falta de calidad con
atletismo y del bueno. Orejuela tuvo para sentenciar, pero prefirió alargar el
sufrimiento celeste que tuvo algunas claras pero no lo suficiente. ¿Qué será de
Cristal sin Lobatón? Recordemos que ha dicho si no se recupera su madre se
retira del futbol ¿Hay alguien parecido a Lobatón? Ahmed tendrá que recorrer
las 7 iglesias para recuperar a ese capitán que maneja el barco y que si no
vuelve sin duda llevará el nombre de Titanic.