James es aquel personaje de
Marvel, que tiene una vida normal cuando no se pone el traje de super héroe. Su
monótona vida es llevada en Madrid, ahí es un hombre de carne y hueso, puede
pasar desapercibido, puede sangrar, pero cuando se pone su traje, cuando saca
lustre al escudo colombiano, se Transforma, “Yo
aquí juego hasta cojo”. James
Rodriguez es el Tony Stark moderno, es un millonario, vive con todas sus
comodidades, es un tipo inteligente, pero cuando se pone el traje para
salvaguardar la esperanza de todo Colombia, es Ironman,.
El 10 colombiano desde la banda
izquierda intercambiando puesto con Cardona generaba siempre ilusión, se sabía
que cuando pasaba la pelota por piernas de James algo iba a pasar, y pasó, de
sus pies se dio el pase para el primero, de sus pies vino el segundo, de sus
pies salió un caño a Almirón delicioso, agrupaba hombres y descargaba con
facilidad de crack, la banda izquierda era su posición en fase defensiva, pero
en ataque era su punto de partida, Pekerman le da al crack la libertad para la
movilización y el 10 responde.
Pero hay algo más en el partido
que contar además del superhéroe colombiano, los paraguayos han sido impedidos
de construir juego porque se han visto imposibilitados de romper esa marca
hombre por hombre que proponía Colombia en mediocampo. 4-1-4-1 lanzaba
Pekerman, donde el delantero centro era Bacca y detrás de él estaban, Cardona,
James “Tony Stark” Rodriguez, Cuadrado, y Pérez, quedando como único
mediocentro Daniel Torres. El doble pivote paraguayo estaba constantemente marcado,
por eso Romero se recogía para reorganizar todo, sin embargo no pudo, se
frustró y en su frustración fue expulsado.
A pesar de ello, los guaraníes vieron
una luz al final del túnel, la falta de timming que tenía Colombia para la
marca. 60 balones perdidos y 21 faltas generadas por parte del club cafetero son
la muestra que Colombia no necesariamente priorizaba la posesión (Solo 43% de
posesión), comenzaba a generar faltas y llegar tarde y por consecuencia la
pelota parada, bastión fuerte paraguayo para generar daño. No había duda, el
gol aparecería en el primer tiempo de todas maneras, pero Ospina resistió, transmitió
seguridad en un equipo que se llenó de inseguridades, en plena desconcentración
Ospina aparecía como el más concentrado, conservó el cero.
En el segundo tiempo Colombia sabiéndose ganador
se resguarda, cambia a un 4-4-2 y coloca un doble pivote (Torres junto a Perez,
este último sería cambiado por Celis) deja la marca hombre por hombre, saca a
James de Banda y lo pone como segundo delantero atrás de Bacca, se omite la
toma del hombre para invitar al rival y devorarlo al contraataque. Paraguay se
adueña del partido, huele sangre, ingresa Ayala y Benitez, que junto a Romero
comienzan a apoderarse del partido ante una Colombia raramente diezmada por el
físico, Paraguay logra el descuento, la incertidumbre invade, Pekerman no hace
cambio sino hasta el 87 (Después de Celis), los guaraníes bombardean, se arma
la verraquera.
Pero si hay un actor secundario
en este escenario es Edwin Cardona, el zurdo era el que se llevaba la marca
para la libertad de James o para la subida de Diaz. No quedaba en eso, cuando el 10 no aparecía Cardona asumía el rol
de líder, retrocedía para generar juego o llegaba con insaciante convicción al
área. Edwin era el que más recorrido tuvo, incluso mejor que Cuadrado. No se
gana un campeonato con una persona, con un jugador, pero queda en interrogante
saber si con un superhéroe se puede lograr todo eso, queda ver si le basta a
James Rodriguez con ponerse el traje Tony Stark y ser el Ironman colombiano.
