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jueves, 9 de junio de 2016

Sed de triunfo; hambre de espejismos




El bus de la Selección Peruana partirá dentro de unos minutos de Arizona; de donde no se podrá ir es de su desierto. En uno de los estados más calurosos de Norteamérica, el equipo nacional camina en círculos, pareció encontrar un oasis en medio de la arena y sólo entró a la que es movediza. En lo más de 40º de Phoenix, fue asfixiada por el calor de una sombra que ha oscurecido el entorno de la blanquirroja en los últimos años, y quizás, décadas: la falta de concentración y de reacción física y mental cuando más se necesitaba de espíritu de competitividad. Al final,  se dejó empatar en el marcador y ganar psicológicamente por un combinado que teníamos a merced en gran parte del primer tiempo. El no saber liquidar cuando se tenía que, nos puede liquidar a nosotros si el próximo domingo se dan resultados que, lamentablemente, son tan predictorios que nos hacen siempre dudar de que en este deporte, todo es posible.

El partido debió ser una radiografía de la jugada del primer minuto: un Guerrero diagonalizando, jugando a espaldas de los centrales y superándolos, encontrando y/o creándose los espacios para inquietar a Domínguez. El jugador del Flamengo poco pudo hacer en el compromiso fuera de dicha jugada, careció de liderazgo óptimo para sacar adelante al conjunto patrio.

Lo cierto es que a falta de electricidad en esa zona, siempre es bueno contar con un elemento ‘conductor’ para generar química cuando se requiera, y Cueva, tras una gran jugada personal (vamos, seamos sinceros, lo hace cien veces más y no lo podría explicar ni con la Play) que incluyó un taco y ‘caño’, venció a la portería de un Ecuador hasta ese momento, confundido. Luego se le añadiría el adjetivo ‘descompensado’ al cuadro de Quinteros: malas salidas, pocas ideas en ofensiva y juego de bandas ineficiente por lo recurrente de tal recurso, hicieron de los norteños un equipo previsible.
Lo que no era previsible era que Edison Flórez marcara tendencia para los de baja estatura pero gran corazón. Ante un central cabeza y media más alto, se dio el lujo de retener, controlar y disparar para decretar el resultado parcial más peligroso de todos: el 2-0.

La franja roja se imponía a la azul eléctrica. El juego a ras del piso es lo más valioso que nuestro equipo puede tener, pues con él imponemos respeto, tradición e historia que juegan y hablan por sí mismas. Pero al parecer, no es lo único con lo que Perú se debe excusar para cometer errores en balones aéreos. Mientras el esférico se elevaba para encontrar el pecho de Enner Valencia y a la postre, la red de Pedro Gallese, el espíritu de nuestros jugadores decayó considerablemente. Se suponía que debió haber sido un gol que no afectara anímicamente a una Selección que ha pasado una y otra y otra vez por el mismo camino de la desesperación, pero la juventud puede ser tan rebelde como ingenua, y de eso pecó el cuasi juvenil cuadro de Gareca. No mantener un resultado es trágico, pero es siempre la consecuencia de no mantener una idea de juego que Perú ya había encontrado.

Tampoco aprovechamos el inicio del segundo tiempo para revertir la situación. Quienes sí lo hicieron fueron nuestro país vecino. Montero aprovechó la desatención de 3 jugadores que se quedaron mirando la jugada que marcando al hombre. Revoredo nunca presionó por su sector y Tapia dejó la marca de Jefferson, quien tras construir una pared, centró raso en el área para la aparición de Miller Bolaños, quien sólo tuvo que empujar el balón a la red, y nuestra ventaja al precipicio.

Ecuador no fue el mismo de la primera parte. Se acordó de la privilegiada plaza momentánea que ocupa en las Eliminatorias y potenció su sector más peligroso, el recorrido por Antonio Valencia. El hombre del Manchester United se ‘comió’ a un Trauco que necesita de la jerarquía necesaria para cubrir un sector sensible del equipo, y que sólo la experiencia y los partidos le darán. A partir de ahí vivimos agobiados a la espera de un contragolpe salvador. Y vaya que los tuvimos. El corazón en la boca gritaba desconsoladamente cuando Paolo no llegó al cabezazo que empuje el balón a un arco sin portero y cuando la pelota besaba como amante que sabe que no volverá a ver a su amada, el poste derecho de Domínguez tras remate de Ruidíaz que solo necesita minutos continuos en la Selección.
Achillier se abrazaba con su arquero luego de haber sido expulsado. La reacción pacífica posee la misma razón que la que nos mantendrá en vilo hasta el domingo, ya que sabía que Haití podría correr la misma suerte que tuvo ante Brasil, contra la ‘Tricolor’; y que el cuadro de Dunga espera inmutable a un Perú que, desconcentrado es como ciervo, pero metido en el juego, es como pantera.   

Por ahora, en Phoenix (Fénix, en español), no hay cenizas de las cuales resurgir, pero por lo menos, es bueno pensar que sí hubo un fuego que, aún en medio del desierto, fue muy difícil de apagar.



domingo, 5 de junio de 2016

Perú y su salida de balón


Manuel Pellegrini decía: “El que tiene el balón que vaya lento, los demás rápidos” y un periodista español manifestaba que en Europa se juega más a los espacios, mientras que en Sudamérica se juega más con la pelota. Dentro de estos diferentes términos cabe resaltar que la selección tiene un serio problema en un tema táctico específico que no sabemos si es por técnicos o por falta de jugadores, y es la salida de balón.

 En nuestro primer partido ante Haiti, jamás imaginamos un gol a los 60´ para abrir el marcador  y sufrir a los 94 salvándonos de un cabezazo que acabó con un jugador en lágrimas (lo bello del fútbol) pero lo que se ha desvelado y reafirmado hoy es que no sabemos salir con el balón, en el sistema del 4-1-4-1 Perú en salida ha tenido precariedad, ni Ramos ni Rodriguez han tenido la facultad de fijar ese pase entre líneas, raso, tenso, mucho menos Renato cuando retrocedía pudo hacerlo, por ende los pelotazos hacía Guerrero se hacían constantes, como siempre dejando a la incógnita la elaboración. Pero esto no parte solamente por el que tiene el balón, sino por las personas que están delante de la línea de la pelota, y es que si tenemos a Guerrero fijando a los centrales la responsabilidad recae en Vilchez, Cueva, Flores y Hoberg. Todo es un efecto dominó, Renato recibe, tiene el balón, los centrales se muestran a los costados, posesión horizontal, los de arriba no se mueven, se frustra la jugada, se ralentiza todo, roba el rival y produce una contra; en una mala salida de Ramos hemos podido ver cómo nos han robado ese balón y si no fue gol es porque quien tenemos al frente es Haiti. En resumen, Necesitamos centrales con salida de balón y mejorar los movimientos al espacio.
¿Por qué se dejó de presionar? Analicemos los primeros 10, 15 minutos, presión arriba equipo corto, centrales en la medular, presión de 3x1, recuperación instantánea, asociación, paredes y opciones de gol, sí, esto pasó en los primeros minutos, pero a medida que pasó el tiempo el libreto se cayó, Haití se soltó y se perdieron los papeles. Los comentaristas nos decían que esto no se podía mantener durante los 90 minutos porque se cansarían, nada más alejado de la realidad, dentro de un juego posicional no hay otra cosa que canse menos que la manera que jugó Perú, se corre menos, se tiene más el balón y se recupera rápido sin dejar de tener ocasiones, entonces cabe preguntarse ¿De qué forma nos cansamos más? ¿De la forma en que jugamos 10 o 15 minutos del primer tiempo o de la forma que jugamos todo el partido?
En el primer tiempo Perú en su formación asimétrica figuraba con Trauco más lanzado y un Revoredo más precavido todo surgió por izquierda, Flores, Cueva, Trauco se encargaban de generar ocasiones, mientras el lado de Hoberg, Vilchez y Revoredo carecía de juego. Todo se solucionó en el segundo tiempo, Revoredo subió más y por consecuencia jalaba marca, esto hacia que Hoberg con menos marca se mostrara más libre y desde ahí generara posibilidades, prueba de ello es el gol, cambio de orientación para Flores, este recepciona, mete el centro y gol de guerrero.
Uno de los estigmas de la selección es nuestra querida pelota parada. Es increíble que este problema nos persiga a lo largo de los últimos años y la capacidad de concentración se pierda en tan solo unos minutos, y este deporte, cuya crueldad es manifiesta, tiene la tendencia de no mostrar misericordia, ayer nos salvó, se apiadó de nosotros, pero contra Brasil y Ecuador, será toda nuestra responsabilidad, quedamos advertidos.

Manuel Pellegrini decía: “El que tiene el balón que vaya lento, los demás rápidos” y un periodista español manifestaba que en Europa se juega más a los espacios, mientras que en Sudamérica se juega más con la pelota. Dentro de estos diferentes términos cabe resaltar que la selección tiene un serio problema en un tema táctico específico que no sabemos si es por técnicos o por falta de jugadores, y es la salida de balón.

 En nuestro primer partido ante Haiti, jamás imaginamos un gol a los 60´ para abrir el marcador  y sufrir a los 94 salvándonos de un cabezazo que acabó con un jugador en lágrimas (lo bello del fútbol) pero lo que se ha desvelado y reafirmado hoy es que no sabemos salir con el balón, en el sistema del 4-1-4-1 Perú en salida ha tenido precariedad, ni Ramos ni Rodriguez han tenido la facultad de fijar ese pase entre líneas, raso, tenso, mucho menos Renato cuando retrocedía pudo hacerlo, por ende los pelotazos hacía Guerrero se hacían constantes, como siempre dejando a la incógnita la elaboración. Pero esto no parte solamente por el que tiene el balón, sino por las personas que están delante de la línea de la pelota, y es que si tenemos a Guerrero fijando a los centrales la responsabilidad recae en Vilchez, Cueva, Flores y Hoberg. Todo es un efecto dominó, Renato recibe, tiene el balón, los centrales se muestran a los costados, posesión horizontal, los de arriba no se mueven, se frustra la jugada, se ralentiza todo, roba el rival y produce una contra; en una mala salida de Ramos hemos podido ver cómo nos han robado ese balón y si no fue gol es porque quien tenemos al frente es Haiti. En resumen, Necesitamos centrales con salida de balón y mejorar los movimientos al espacio.

¿Por qué se dejó de presionar? Analicemos los primeros 10, 15 minutos, presión arriba equipo corto, centrales en la medular, presión de 3x1, recuperación instantánea, asociación, paredes y opciones de gol, sí, esto pasó en los primeros minutos, pero a medida que pasó el tiempo el libreto se cayó, Haití se soltó y se perdieron los papeles. Los comentaristas nos decían que esto no se podía mantener durante los 90 minutos porque se cansarían, nada más alejado de la realidad, dentro de un juego posicional no hay otra cosa que canse menos que la manera que jugó Perú, se corre menos, se tiene más el balón y se recupera rápido sin dejar de tener ocasiones, entonces cabe preguntarse ¿De qué forma nos cansamos más? ¿De la forma en que jugamos 10 o 15 minutos del primer tiempo o de la forma que jugamos todo el partido?

En el primer tiempo Perú en su formación asimétrica figuraba con Trauco más lanzado y un Revoredo más precavido todo surgió por izquierda, Flores, Cueva, Trauco se encargaban de generar ocasiones, mientras el lado de Hoberg, Vilchez y Revoredo carecía de juego. Todo se solucionó en el segundo tiempo, Revoredo subió más y por consecuencia jalaba marca, esto hacia que Hoberg con menos marca se mostrara más libre y desde ahí generara posibilidades, prueba de ello es el gol, cambio de orientación para Flores, este recepciona, mete el centro y gol de guerrero.

Uno de los estigmas de la selección es nuestra querida pelota parada. Es increíble que este problema nos persiga a lo largo de los últimos años y la capacidad de concentración se pierda en tan solo unos minutos, y este deporte, cuya crueldad es manifiesta, tiene la tendencia de no mostrar misericordia, ayer nos salvó, se apiadó de nosotros, pero contra Brasil y Ecuador, será toda nuestra responsabilidad, quedamos advertidos.


martes, 8 de septiembre de 2015

La presión de la que nunca salimos


Las pruebas para Perú han acabado, no queda más tiempo y estamos con las eliminatorias a boca de jarro. La última parada ha sido Colombia, un rival que nos ha generado alegrías y también instalado preocupación en el transcurso del partido. Primero el postre, las alegrías pasan por reconocer a un equipo peruano con atrevimiento, con rodaje y mucha movilidad en ¾ de cancha contraria, donde Cueva, Carrillo y Farfán se entienden y muy bien, al construir paredes, al dar pase de uno o dos toques y sobre todo con mucha movilidad. Mientras que la preocupación pasa por ver a un equipo peruano sin capacidad de salir de la presión rival. Para mí EEUU fue un equipo que tuvo presión en algunos momentos del partido, pero lo de Colombia fue avasallante. Siempre tomando al hombre que se muestra para recepcionar el pase, adelantando sus líneas y manteniéndolas siempre juntas. “Pep” guardiola hablaba sobre una presión de 4 segundos cuando se pierde el balón, Colombia hoy fue eso, una presión de 4 segundo a la hora de recuperar el balón o anular cualquier opción de pase con la finalidad de que Perú lance sin destino alguno. No pudimos salir de esa presión, algo que lamentablemente se aplica en todos los equipos de primer mundo y que si no  mejoramos nos va a costar caro en las eliminatorias.

En el segundo tiempo vimos a un Perú largo, muy marcado y sin medular para contener o poner pausa a las jugadas (Producto de la presión colombiana) con un doble pivote (doble mediocentro) que no ayudó en el repliegue. Siempre he dicho que Carlos Lobatón es un hombre habilidoso con la pelota y claro para los pases en profundidad, sin embargo, tenemos un gran hueco para el regreso de carlitos. Lento, trotón y fiel marcador con la mirada, ese es Carlos Lobatón cuando pierde la pelota Perú, y preocupa, ´porque si Colombia a mostrado este ritmo en Jersey, uno quiere evitar imaginarse lo que puede ser esa presión en el horno de Barranquilla, y si es el caso, Gareca debe emplear más seguido a Yotún para reemplazar o ser opción de recambio durante los 90. Renato Tapia sigue siendo un deuda pendiente y ballón junto a Carrillo, Advincula y Zambrano inamovibles en la selección (Si, dije zambrano)

El factor anímico en el fútbol es totalmente válido, pero esto no puede mermar en la forma de aplicar tu idioma de juego durante el partido, nos pasó con EEUU que nos metieron el empate y nos voltearon el partido, nos pasó ahora al empatar el partido y casi ganarlo, hay cosas que debemos canalizar para sumar en la selección, el factor emocional tiene que sumar y no restar, ánimos para empatar y ganar el partido, frialdad para cuando nos empatan y seguir manteniendo idea de juego.


No hay más, Gareca nos ha mostrado quienes son sus titulares y las piezas de recambio, no hay nada oculto y por ahora apelamos a que este grupo nos regale una alegría, aquella alegría que es ver a mi Perú en el mundial. 

jueves, 4 de junio de 2015

Paolo Guerrero, la promesa del gol

Paolo Guerrero es una de las cartas de gol que tiene la selección, uno de los referentes y jugador plenamente identificado con la Blanquirroja. La Copa América está a la vuelta de la esquina y es por ello que aquí hacemos un breve repaso de sus goles, su nuevo club y algunos datos "caletas" que no conocías del depredador.