Un hombre que ha comido banca durante casi toda la temporada, alguien que tiene que asumir el papel de suplente no por ineficiencia sino porque sus compañeros son de otro planeta. ¿Cómo se sienta a un Benzema? ¿Cómo se sienta a un Cristiano Ronaldo? Pues es casi imposible. Por eso ayer lo de Chicharito es una hazaña y una obra que tiene que ser mencionada en cualquier libro de motivación.
En un partido donde Real Madrid tenía bajas importantes, donde Ancelloti tenía que sacar lustre y brillo a la tática fija, salió un salvador, CR14. Hizo tácticas muy interesantes, ante la falta de Modric para acompañar la salida libre de Kroos se optò por Sergio Ramos, así es, Sergio Ramos, como interior como jugador suelto en el medio campo originando la confusión del “Aleti”, porque vamos, quien se imagina a Ramos como interior siendo central (Ver gràfico abajo).
Aparte de la sobresaliente actuación de Ramos, la mano de un viejo zorro como Ancelloti, y la excelente movilidad de James, hay una figura que se resalta con olor a tacos y sabor a rancheras. “Chicharito” Hernández ya lo mencionábamos ha sido un hombre que ha tenido que asumir penitencia y ayer ha alcanzado la gloria, escuchar su nombre retumbar el bernabeu, aplausos ante su salida y darle la clasificación a quien para algunos es el mejor del mundo, dominó sus emociones y se ha puesto a llorar.
El mexicano ha tenido movilidad, buscar espacio entre los centrales, insistir, asociarse con los medios, acoplarse con los laterales e impulsarse por el aéreo. Hoy si bien es cierto no ha ganado la copa del mundo (Como lo dijo Thierry Henrry) se ha ganado el respeto del madridista, ese que gritaba “chicharito, chicharito”.
El Madrid avanza a semis, junto a rivales tan duros como ellos, Barcelona, Juventus y el Bayern Munich, 21 Champions en la mesa, y la felicidad de todo amante del futbol de ver partidos de altísimo nivel. El Madrid quiere la Undécima y “Chicharito” también.
