“El dinero tiene que estar en el campo, no en el banco”, decía
Johan Cruyff, esto debido a las tensas relaciones que tenía con los presidentes
de los clubes y su arraigada forma de solicitar incorporaciones para sus
equipos. Siguiendo esta premisa Gareca no se muestra tan alejado a esta
realidad, para él “los mejores jugadores”
tiene que jugar, porque en un universo tan reducido, los de afuera tienen que
ir desde el inicio, sin darnos el lujo de tener a uno de los delanteros más
letales de Brasil, al goleador histórico de la bundesliga y pop star en Alemania, a un lateral que
se ha dado el lujo de enfrentar a Messi y a Ronaldo en su liga, a todos en la
banca, sería una locura, vaya desfachatez la nuestra.
El hincha peruano se sienta frente al televisor con cierto
hermetismo, con cierta prudencia para no ser positivista y embarrarnos con un
poco de negativismo que se ha vuelto realidad, la realidad que nos muestra que
ayer empatamos con el último de la tabla y a último minuto en uno de los goles
que no ameritan gritos sino sonrisas de carácter sarcástico.
4-4-2 apostando por los mejores, el on fire alemán acompañado del 9 eterno de los últimos tiempos de
la selección, ambos ejercían de delanteros, mientras que Farfán ocupaba la
banda derecha y Cueva banda izquierda, y en el medio la muestra de lo vetusto,
la muestra de lo tan atrasado que vivimos en el mundo del fútbol no solo en
jugadores sino en conceptos, y conceptos de desempeño, porque no sabemos que
función tiene un mediocentro, porque en nuestro país seguimos pensando que un
mediocentro tiene que ser lo más parecido a Gatusso, Makelele, Vieira, porque
al parecer no sabemos que el mejor mediocentro del mundo es Busquets, no por su
corpulencia, si no por lo simple que hace que sea vea esa función. Pero aquí
seguimos esperando que se cumpla solo con la labor de marca.
Gareca ha dispuesto de Ballón para la salida Lavolpiana,
antes apostaba por Lobatón en esa labor, pero al estar Tapia más liberado y con
recepción de pase en segunda escala, ballón era el responsable de crear el
contexto, desde su posición, bajando a incrustarse entre los centrales, pero
ralentizando todo, volviendo en Slow
Motion absolutamente todo, lateralizando las jugadas y careciendo de capacidad
para mandar ese pase que rompa líneas, y ese driblin que pueda oxigenarnos de
la presión que Venezuela nos metió en momentos, con movimientos sin balón
inocuos y sin valor, siempre por detrás de la línea de la pelota y no mostrándose
como opción de pase, sin trepar y
acompañar a Cueva no sabemos si por falta de determinación o por indicación del
banco, Ballón lo ha hecho todo mal. La contraparte ha sido Tapia, no es raro
que por su lado el primer tiempo se haya jugado mucho más, Tapia le ha dado
continuidad al juego, no ha tenido problemas en subir para asociarse con Farfán
y Advincula, en su solidaridad en la presión o jugar el fútbol a un toque o
dos, porque esa es la misión del mediocentro actual, no conducir, dar
continuidad, ser un continuador, y Tapia lo ha hecho y bien, sin embargo para
Gareca es imposible jugar sin un volante de contención, segundo tiempo sacó a
Renato y entró Lobatón.
La carencia de dinamismo en el partido ha sido bochornosa,
la falta de movimiento para desmarcarse después de un pase, demuestra que
seguimos siendo un equipo sub-desarrollado, los abanderados de estos definitivamente
son Pizarro y Vargas, el último muy contenido, ocupado más en la fricción a el
juego simple, de pase, de proyección, no es raro que por su lado se haya
generado menos fútbol de lo debido, Vargas, nuestro eterno lateral derecho que
junto a Advincula, cuyo físico le soportó hasta el minuto 70 (Una locura para
un jugador profesional) tienen conceptos equivocados, porque los dos son las
claras muestras de que nuestro equipo está más preocupado en apelar a que Paolo
o Claudio bajen la pelota para la segunda jugada que salir generando y buscar espacios.
Advincula y Vargas han sido fieras en los pelotazos, tiros al aire, que no
amedrentaban a nadie, porque son fieles optimistas de que los de arriba todo lo
pueden o porque saben que sus principales falencias son para hacer ese ida y
vuelta.
Al estar Farfán por derecha y Cueva por izquierda, nuestro
juego ha sido horizontal, abusando de las bandas, por eso Farfán se cansó, se asfixió
de la banda y por momentos decidió jugar por el medio. En el segundo tiempo
Cueva hizo lo mismo, se cansó, no se entendió ni con Vargas que no proyectaba
ni con Ballón que era prudente, y jugó por el medio. El medio se tocó mejor, se
mostró una mejor salida y se desequilibró más, verticalizando jugadas, pero
siempre (sobre todo en el segundo tiempo) sin subidas de laterales y ahí, es
donde Tapia emerge desde la incertidumbre, para mostrarse como recepción de
pase y desactivar rápidamente, pero con laterales tan flojos, el equipo se
partió.
Tras el segundo gol venezolano, Gareca manda un mensaje
entre líneas con la salida de Pizarro y Farfán, ¿habrá sido este en verdad un
mensaje? Quiero creer que sí, Flores y sobre todo Ruidiaz han sido un ventarrón
de cambio y hambre, porque no me he podido dejar de emocionar por ese salto que
gana a Wilker para el gol de Guerrero, o por el gol de último minuto esbozando
una sonrisa, afirmando en mi cabeza que “Ellos son” y que definitivamente
pueden ser, quienes nos hagan salir de este monotonismo llamado Pizarro, Farfán,
Vargas, Guerrero. Pero ojalá se corra el riesgo. Porque solo podemos decir que contradiciendo
a Cruyff… no siempre el dinero tiene que estar en el campo, a veces también el
banco.